La Meningitis

Meningitis

La meningitis es una enfermedad que afecta al sistema nervioso, que se caracteriza por un proceso inflamatorio que llega a la membrana que rodea el cerebro y la médula espinal de las personas. Más a menudo es causada por virus o bacterias.

Es importante debido a la gravedad de algunos casos que pueden progresar hasta la muerte o dañar el cerebro de manera más grave, dejando secuelas.

El tipo de tratamiento depende del agente que causa la enfermedad: virus, bacterias, hongos, parásitos, otros. En la meningitis bacteriana es importante conocer el tipo de bacteria involucrada para permitir el tratamiento correcto. Para ello es necesario realizar pruebas para confirmar la meningitis.

Los signos y síntomas

Fiebre alta y persistente, a veces dolor de cabeza insoportable, dolor en el cuello, rigidez en el cuello, vómitos, pérdida de apetito, somnolencia, confusión mental, inquietud, gran sensibilidad a la luz. También puede tener manchas en el cuerpo, diarrea, convulsiones, coma.

Los niños suelen permanecer tranquilos, no muy activos. En el caso de la meningitis bacteriana, la evolución es muy rápida y puede empeorar en horas. El paciente necesita recibir el antibiótico lo antes posible.

La meningitis causada por virus es la más frecuente. Por lo general, es de menor gravedad, aunque algunos virus tienen casos graves, a veces fatales. Generalmente evoluciona en 5 a 10 días para la curación. Rara vez se dejan secuelas.

El meningismo

El meningismo es la tríada de rigidez en la nuca, fotofobia (intolerancia al deslumbramiento) y cefalea. Es un signo de irritación de las meninges, como se observa en meningitis, hemorragia subaracnoidea y varias otras enfermedades.

Los signos clinicos

  • Rigidez del cuello: la incapacidad de flexionar la cabeza hacia adelante debido a la rigidez de los músculos del cuello.
  • Signo de Brudzinski: elevación involuntaria de las piernas en la irritación meníngea cuando se levanta la cabeza del paciente.

OBS: Señal observada en la meningitis aguda. Compruebe si hay estiramiento o compresión nerviosa. El paciente se coloca en posición supina sobre una superficie recta, con las extremidades inferiores extendidas, la región occipital del paciente se apoya con las manos y se hace la flexión del cuello si hay una flexión involuntaria de la pierna sobre el muslo y de esta envoltura. Cuando la cuenca intenta reflejar la cabeza, la señal de Brudzinski será positiva.

  • Signo de Kernig: resistencia y dolor cuando la rodilla se extiende con las caderas completamente flexionadas. Los pacientes también pueden experimentar espasmos opistotales de todo el cuerpo que hacen que las piernas y la cabeza se doblen hacia atrás, haciendo que el cuerpo se arquee hacia adelante.

Otros medios de diagnóstico

Tan pronto como se sospecha la meningitis, se realizan análisis de sangre de inmediato para detectar marcadores de inflamación (proteína c reactiva, hemograma completo) y hemocultivo.

El examen más importante para el diagnóstico definitivo de meningitis es el análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR) obtenido mediante punción lumbar. En el análisis bioquímico del LCR se determinan los principales tipos de células presentes y la concentración de proteínas y glucosa. También se realizan cultivos y, si es necesario, la muestra puede analizarse mediante la reacción en cadena de la polimerasa y otras pruebas específicas realizadas según lo indicado clínicamente.

El tratamiento

La meningitis es una emergencia médica potencialmente fatal. Cuando no se trata de manera oportuna, la tasa de mortalidad es alta y el retraso en el tratamiento se asocia con un pronóstico menos favorable. Se recomienda que el tratamiento empírico con antibióticos de amplio espectro no se demore, incluso si las pruebas se realizan en paralelo para confirmar el diagnóstico.

Cuando se sospecha de meningitis meningocócica en la atención primaria, las pautas recomiendan que se administre bencilpenicilina antes de ser trasladado al hospital. Si se produce hipotensión o shock circulatorio, se deben administrar líquidos por vía intravenosa.

Aún no está claro si los fluidos deben administrarse de forma rutinaria o si su administración debe restringirse. Debido a que la meningitis puede causar una serie de complicaciones graves al principio de la enfermedad, se recomienda una evaluación médica regular para identificar de inmediato estas complicaciones y, cuando sea necesario, admitir a la persona en una unidad de cuidados intensivos.

En los casos donde el nivel de conciencia es bajo o donde hay evidencia de insuficiencia respiratoria, puede requerirse ventilación mecánica. Cuando hay signos de aumento de la presión intracraneal, se pueden tomar medidas para controlar la presión e iniciar el tratamiento para disminuir la presión con medicamentos (por ejemplo, manitol).

Las convulsiones se tratan con anticonvulsivos. La hidrocefalia puede requerir la inserción de un dispositivo de drenaje temporal oa largo plazo, como una derivación cerebral.

En casos graves de meningitis, puede ser necesario controlar los electrolitos. Por ejemplo, la hiponatremia es común en la meningitis bacteriana.

Sin embargo, la causa exacta de la hiponatremia es controvertida y puede incluir deshidratación, síndrome de secreción inadecuada de hormona antidiurética o administración excesiva de terapia intravenosa.

Prevención

Algunas de las causas de la meningitis se pueden prevenir a largo plazo con la vacunación y a corto plazo con antibióticos. Algunas medidas de comportamiento también pueden ser efectivas.

Algunos cuidados de enfermería

– Establecer precauciones para controlar las infecciones dentro de las 24 horas posteriores al inicio de la terapia con antibióticos, y las secreciones nasales y orales se consideran infecciosas.

– Evaluar con frecuencia los signos vitales y el estado neurológico.

– Indicar la oxigenación basada en los resultados del análisis de gases en sangre arterial y la oximetría de pulso.

– Asistir en la inserción de un tubo endotraqueal (o traqueotomía) y su manejo con ventilación mecánica, según prescripción.

– Evaluar la presión arterial por la aparición de un shock, que precede a la insuficiencia respiratoria y cardíaca.

– Reducir la fiebre alta para reducir la carga de las demandas de oxígeno en el cerebro y el corazón.

– Para proteger al paciente de una lesión secundaria a una actividad convulsiva o nivel de conciencia alterado.

– Proporcionar descanso, proporcionando una habitación tranquila y oscura.

– Controlar el peso corporal, los electrolitos séricos, el volumen, la gravedad específica y la osmolalidad de la orina, especialmente si existe la sospecha de un síndrome inadecuado de secreción de hormona antidiurética.

– Tenga cuidado de que no haya complicaciones asociadas con la inmovilidad, como neumonía y lesiones por presión.

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