Prolapso Uterino: Clasificación

Prolapso Uterino

El prolapso uterino es el descenso del útero hacia la vagina causado por el debilitamiento de los músculos que mantiene a los órganos dentro de la pelvis en la posición correcta. Aunque es más común en mujeres mayores, este cambio también puede ocurrir antes de la menopausia o durante el embarazo.

Clasificación del prolapso uterino

La clasificación del prolapso uterino se realiza de acuerdo con el nivel de descenso del útero por la vagina y se clasifica de la siguiente manera:

  • Prolapso uterino de grado 1: el útero desciende, pero el cuello uterino no aparece en la vulva;
  • Prolapso uterino de grado 2: el útero desciende y aparece el cuello uterino junto con la pared anterior y posterior de la vagina;
  • Prolapso uterino de grado 3: el útero está fuera de la vulva hasta 1 cm;
  • Prolapso uterino grado 4: el útero se exterioriza más de 1 cm.

Otros órganos de la región de la pelvis, como las paredes de la vagina, la vejiga y el recto, también pueden sufrir este desplazamiento debido al debilitamiento de los músculos de soporte pélvico.

Tratamiento para el prolapso uterino

El tratamiento del prolapso uterino se puede hacer con ejercicios para fortalecer los músculos pélvicos llamados ejercicios de Kegel.

Además, el uso de cremas o anillos que contengan hormonas para aplicarse en la vagina puede ayudar a restaurar el tejido vaginal, sin embargo, cuando se trata de un prolapso uterino grave, la cirugía sola puede ser eficaz.

Cirugía para el prolapso uterino

La cirugía para el prolapso uterino es segura y efectiva y está indicada cuando la recuperación no responde a otras formas de tratamiento.

Según la indicación del médico, el paciente puede:

  • Repare el útero: en estos casos, el cirujano restaura el útero a su lugar, manteniéndolo dentro de la vagina a través de un dispositivo llamado pesario y, a continuación, coloca la prótesis, llamada red, que mantiene al útero en su posición;
  • Extracción del útero: en esta cirugía, se produce una extracción parcial o completa del útero, y generalmente se realiza en mujeres menopáusicas, o cuando el prolapso es muy grave. La histerectomía es efectiva para curar el prolapso uterino, pero puede desencadenar una menopausia inmediata si se extirpan los ovarios.

Prolapso uterino en el embarazo

El prolapso uterino en el embarazo es muy raro y puede ocurrir antes o durante el embarazo. Además, el prolapso del útero en el embarazo puede causar infección cervical, retención urinaria, aborto espontáneo y parto prematuro. Por lo tanto, se deben seguir todas las pautas del obstetra para reducir el riesgo de complicaciones.

Síntomas del prolapso uterino

Los síntomas del prolapso uterino incluyen:

  • Dolor de estomago;
  • Secreción vaginal;
  • Sensación de algo que sale de la vagina;
  • Incontinencia urinaria;
  • Dificultad en la evacuación;
  • Dolor en las relaciones sexuales.

Cuando el prolapso uterino es menos grave, es posible que no se observen los síntomas.

Causas del prolapso uterino

La causa más común del prolapso uterino es el debilitamiento de la pelvis debido al envejecimiento. Sin embargo, otras causas que contribuyen a la aparición del prolapso pueden ser:

  • Nacimientos múltiples;
  • Menopausia debido a la reducción de la hormona estrógeno;
  • Secuelas de infecciones previas en la región de la pelvis;
  • La obesidad;
  • Levantamiento de peso excesivo.

Además de estas causas, la tos crónica, el estreñimiento intestinal, los tumores pélvicos, la acumulación de líquido en el abdomen, aumentan la presión en el abdomen y la pelvis y, por lo tanto, también pueden causar prolapso uterino.

El diagnóstico de prolapso uterino se realiza con exámenes clínicos que evalúan todos los órganos de la pelvis simultáneamente, así como exámenes ginecológicos como la colposcopia y los frotis vaginales realizados por ginecología para evaluar la mejor forma de tratamiento.

Intervenciones de enfermería con pacientes en prolapso uterino

En casos no quirúrgicos:

– Enseñar higiene, baño y reducción de prolapso;

– Enfatice la importancia del reemplazo hormonal prescrito por el médico, si corresponde;

– Estimular la fisioterapia con ejercicios pélvicos, conos vaginales;

– Anime al paciente a expresar sus sentimientos, especialmente sobre la forma de verse a sí mismo, proporcionando una mejora en la autoestima;

– Generar oportunidades (formar grupos) para compartir experiencias con otros que tienen un problema similar;

– Orientación sobre el uso de pesarios con énfasis en el retorno periódico al servicio médico. Para este uso, enseñar a vaciar la vejiga antes de insertar o retirar el pesario y enseñar una posición cómoda para retirarla o introducirla normalmente (puede acostarse en una posición ginecológica, en cuclillas o de pie con una pierna apoyada en la silla, en el taburete o en el inodoro.) Para la introducción, dóblelo después de haberlo lubricado con una solución acuosa o con el gel espermicida; con una mano abre la vagina y con la otra introduce el pesario con movimientos delicados (debería estar debajo del cuello uterino y detrás del hueso púbico). Cuando se coloca en la posición correcta, debe ser indoloro y cómodo. Para retirarlo, inserte los dos dedos dentro de la vagina, sujetándolo con la garra y, suavemente, girando y tirando hacia abajo hasta que lo saque. Guía para lavar el pesario con agua y jabón, enjuagarlo bien.

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Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP)

El Ciclo Menstrual

La Preeclampsia

Prolapso Uterino: Classificação

Prolapso Uterino

O prolapso uterino é a descida do útero para o interior da vagina causada pelo enfraquecimento dos músculos que mantém os órgãos dentro da pelve na posição correta. Apesar de ser mais comum em mulheres idosas, esta alteração também pode ocorrer antes da menopausa ou durante a gravidez.

Classificação do prolapso uterino

A classificação do prolapso uterino é feita de acordo com o nível de descida do útero pela vagina e, são classificados da seguinte forma:

  • Prolapso uterino de grau 1: o útero desce, mas o colo do útero não aparece na vulva;
  • Prolapso uterino de grau 2: O útero desce e o colo aparece junto com a parede anterior e posterior da vagina;
  • Prolapso uterino de grau 3: o útero está fora da vulva até 1 cm;
  • Prolapso uterino grau 4: o útero exterioriza-se mais de 1 cm.

Outros órgãos da região da pelve como as paredes da vagina, bexiga e reto também poderão sofrer este deslocamento devido ao enfraquecimento dos músculos de sustentação da pelve.

Tratamento para prolapso uterino

O tratamento do prolapso uterino poderá ser feito com exercícios para fortalecer os músculos pélvicos chamados exercícios de Kegel.

Além disso, o uso de cremes ou anéis contendo hormônio para serem aplicados na vagina poderão ajudar a restaurar o tecido vaginal, no entanto, quando se trata de prolapso uterino grave, somente a cirurgia poderá ser eficaz.

Cirurgia para prolapso uterino

A cirurgia para prolapso uterino é segura e eficaz, sendo indicada quando a recuperação não responde às outras formas de tratamento.

De acordo com a indicação do médico, a paciente pode

  • Reparar o útero: nestes casos o cirurgião repõe o útero no seu local, mantendo-o dentro da vagina através de um aparelho chamado pessário e, procede à colocação de próteses, chamadas redes, que mantém o o útero na sua posição;
  • Retirada do útero: nesta cirurgia ocorre a retirada parcial ou total do útero e, geralmente é feita em mulheres na menopausa, ou quando o prolapso é muito grave. A histerectomia é eficaz na cura do prolapso uterino, porém poderá desencadear menopausa imediata se os ovários também forem retirados.

Prolapso uterino na gravidez

O prolapso uterino na gravidez é muito raro e, pode ocorrer antes da gestação ou durante a gravidez. Além disso, o prolapso do útero na gravidez pode levar a infecção cervical, retenção urinária, aborto espontâneo e ao trabalho de parto prematuro. Por isso deve-se seguir todas as orientações do obstetra para diminuir o risco de complicações.

Sintomas do prolapso uterino

Os sintomas do prolapso uterino incluem:

  • Dor na barriga;
  • Corrimento vaginal;
  • Sensação de algo saindo pela vagina;
  • Incontinência urinária;
  • Dificuldade em evacuar;
  • Dor nas relações sexuais.

Quando o prolapso uterino é menos grave os sintomas podem não ser observados.

Causas do prolapso uterino

A causa mais comum do prolapso uterino é o enfraquecimento muscular da pelve devido ao envelhecimento. No entanto, outras causas que contribuem para a ocorrência do prolapso podem ser:

  • Partos múltiplos;
  • Menopausa devido a redução do hormônio estrogênio.
  • Sequelas de infecções anteriores na região da pelve;
  • Obesidade;
  • Levantamento excessivo de pesos;

Além destas causas, tosse cronica, constipação intestinal, tumores pélvicos, acumulo de líquido no abdome, causam aumento da pressão no abdômen e na pelve e, por isso também podem causar o prolapso uterino.

O diagnóstico do prolapso uterino é feito com exames clínicos que avaliam todos os órgãos da pelve simultaneamente, além de exames ginecológicos como a colposcopia e esfregaços vaginais feitos pelo ginecologia para avaliar a melhor forma de tratamento.

Intervenções de Enfermagem com pacientes em Prolapso Uterino

Em casos não cirúrgicos:

– Ensinar a higienização, banhos e redução do prolapso;

– Enfatizar a importância da reposição hormonal prescrita pelo médico, se for o caso;

– Estimular a fisioterapia com exercícios pélvicos, cones vaginais;

– Encorajar a paciente a expressar os sentimentos, especialmente sobre a maneira de ver a si mesma, proporcionando melhora na auto-estima;

– Gerar oportunidades (formar grupos) para compartilhar experiência com outras pessoas que tenham problema similar;

– Orientar quanto ao uso de pessários dando ênfase, ao retorno periódico ao serviço médico. Quanto a esse uso ensinar a esvaziar a bexiga antes de inserir ou retirar o pessário e ensinar uma posição confortável para retirá-lo ou introduzi-lo, normalmente (pode ser deitada, em posição ginecológica, agachada ou em pé com uma das pernas apoiada na cadeira, no banquinho ou no vaso sanitário). Para a introdução dobra-lo após ter sido lubrificado com solução aquosa ou pelo espermicida gel; com uma mão abrir a vagina e com a outra introduzir o pessário com movimentos delicados (ele deve ficar abaixo do colo cervical e atrás do osso púbico). Quando colocado em posição correta ele deve ficar indolor e confortável. Para remove-lo introduzir os dois dedos dentro da vagina, prendendo-o em garra e, delicadamente, girando e puxando para baixo até tirá-lo. Orientar para lavar o pessário com água e sabão, enxaguando-o bem.

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